"... En los minutos de la arena creo
sentir el tiempo cósmico: la historia
que encierra en sus espejos la memoria
o que ha disuelto Leteo. ..."
Jorge Luis Borges

martes, 7 de agosto de 2012

El Fin del Stalinismo. La Caída del Muro y el derrumbe de la URSS




Stalin
Después de la Segunda Guerra Mundial, Stalin consolida el poderío de la URSS. En el plano económico lanza el plan de ayuda a los países de Europa Oriental, el COMECON, contrarrestando el Plan Marshall. Además destinó gran parte de la producción a la carrera armamentista, desarrollando un nuevo tipo de armas, los cohetes.
Al mismo tiempo, promovió la formación de gobiernos de coalición con participación de ministros comunistas. De acuerdo con las características de cada país, intervino con el objetivo de lograr el establecimiento de un régimen de partido único y la organización de la economía siguiendo el modelo estalinista de colectivización rural e industrialización planificada. A estos Estados: Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Rumania, Yugoslavia y Albania, se los llamó democracias populares.

Budapest, octubre de 1956. La estatua de
 Stalin es derribada
La solidez del modelo soviético cambió a partir de la muerte de Stalin en 
marzo de 1953, su desaparición física creó tensiones y desacuerdos, iniciándose un lento proceso de desestalinización, bajo la dirección de Nikita Kruschev. Aunque en las décadas de 1960 y 1970 la URSS siguió controlando el bloque de países de Europa Oriental, se fue consolidando un movimiento político y cultural en la llamada “Primavera de Praga” que cuestionó el modelo soviético, el gobierno de la URSS respondió invadiendo Checoslovaquia y ocupando Praga.
A fines de la década de 1970 la URSS buscó una distención en sus relaciones con EE.UU., evitando enfrentamientos. No obstante en 1980 la tensión pareció reavivarse. La derrota estadounidense en Vietnam y la consolidación socialista en Asia y África parecieron alterar el equilibrio mundial.
Mijail Gorbachov
En enero de 1981 asume como presidente de EE.UU. el republicano Ronald Reagan quien se propuso demostrar la superioridad militar y política frente a la URSS, realizando una serie de intervenciones militares como por ejemplo en  Libia (1986) o la invasión a Panamá en 1989.
El fin del mundo bipolar sobrevino con el derrumbe del modelo soviético. A partir de 1985, el jefe de Estado soviético, Mijail Gorbachov, puso en práctica un proceso de reformas: “la Perestroika”, esta apertura política llevó a la disolución del modelo soviético y al final de la Guerra Fría.
La crisis soviética se debió a varios factores: gastos militares, limitaciones de la economía planificada, trabas burocráticas, retraso tecnológico y la dificultad para competir con el ritmo productivo de las empresas capitalistas privadas.
En noviembre de 1989 el Muro de Berlín, un símbolo de la ruptura entre bloques capitalista y socialista, comenzó a ser derrumbado por los habitantes de Alemania. Para algunos la caída del Muro significó la derrota del socialismo frente al capitalismo, para otros, se derrumbaba el modelo soviético pero no el proyecto del socialismo tradicional: una economía basada en la propiedad social, en la gestión planificada, la distribución e intercambio.
Caída del Muro de Berlín







lunes, 30 de julio de 2012

Estado de Bienestar


El Estado de Bienestar
El Estado de Bienestar: Analizaremos cómo se constituye el llamado “estado de bienestar” desde lo global. El mismo surge como respuesta del propio sistema capitalista mundial a la crisis del ’29 cuyo máximo teórico es John M. Keynes.
Fue Keynes, quien aportó líneas de acción superadoras de la crisis e hizo alusión al rol del estado en esta coyuntura. Ya la Primera Guerra había provocado, en muchos países, situaciones de riesgo a las economías nacionales, lo que había obligado a abandonar la idea de un Estado abstencionista en materia económica. La crisis del ´29, es vista como una crisis de todo el sistema en su conjunto, pero del sistema capitalista. Dice el historiador Hobsbawm: “(…) Ahora bien, una vez que el capitalismo liberal había conseguido sobrevivir –a duras penas- el triple reto de la Depresión, el fascismo y la guerra, parecía tener que hacer frente todavía al avance global de la revolución, cuyas fuerzas podían agruparse en torno a la URSS, que había emergido de la segunda guerra mundial como una superpotencia. (…) El principal interrogante al que deben dar respuesta los historiadores del siglo XX es cómo y por qué tras la segunda guerra mundial el capitalismo inició – para sorpresa de todos- la edad de oro, sin precedentes, y tal vez anómala, de 1947-1973. No existe todavía una respuesta que tenga el consenso general… (…)” (Hobsbawn, Eric, “Historia del siglo XX”, Ed. Crítica, 1997, pág. 18).
La crisis del sistema capitalista, que no afectó a la ex Unión Soviética, obliga al Estado, a realizar medidas dirigistas, corporativistas, intervencionistas (aunque volvamos a aclarar: ¡el Estado siempre interviene!). ¿Cuál va a ser el rol que se le va asignar al Estado en este periodo? El Estado va a ser pensado como activo agente de la economía, desde la regulación e incentivación de la producción; desde el control de los mercados, del consumo, de la producción, del comercio exterior; desde la elaboración de nuevas leyes que reglamenten el funcionamiento económico; desde la planificación de las medidas a adoptar; desde la nacionalización de empresas, etc. Es que, siguiendo a Keynes, la idea era, incentivar el consumo, la demanda de bienes en oposición a la teoría del pensamiento clásico en la que el mercado es una espontánea fuerza reguladora de la economía, donde la oferta y la demanda (tanto de bienes y de mano de obra) se crean mutuamente, se generan mutuamente. A partir de las teorías keynesianas, surge también la idea de la plena ocupación y del pleno empleo como generador de más demanda de productos y más consumo.
El Estado pasa así, a intervenir para garantizar cierto nivel de ocupación y de consumo, incentivando la economía por medio de políticas que aseguren su funcionamiento. El Estado, asume el rol de protector tanto de los consumidores como de empresarios a fin de impedir los abusos de los sectores monopolistas.
En resumen, el “Estado de Bienestar” (“Welfare state”) pretende, frente a los avances de la economía, regular el funcionamiento de la sociedad. Surgió desde lo global (desde los países centrales e industrializados) como necesidad de subsistencia del propio sistema, pero también fue modelo en los países periféricos. Si bien, este tipo de Estado, no trata de transformar la estructura del sistema económico, intenta remediar las deficiencias adoptando medidas que mejoren los servicios de salud, educación, cultura, seguridad y defensa del ambiente. El “Estado de Bienestar” interviene subsidiando actividades correctivas de las desigualdades sociales, trata de resolver los problemas graves dentro de la estructura del Estado Liberal. La idea para el “Estado de Bienestar” es que es necesario intervenir, porque si se deja a la sociedad librada a su suerte, se cae en una irracionalidad donde los que más tienen tienden a incentivar aún más las diferencias sociales y económicas. El Estado, entonces, no debe limitarse a garantizar el funcionamiento del sistema sino que debe ser regulador de las relaciones sociales y fundamentalmente debe hacerse cargo de la “justicia distributiva” de los recursos, o sea ser un Estado “incluyente”.
Pasando a las implicancias de todo lo dicho anteriormente, al nivel de lo Local, a lo que pasaba en esta etapa en Argentina y en América Latina en general, el rol del Estado en el periodo de Industrialización tiene un cambio cualitativo con respecto al que había tenido en el periodo anterior (“modelo agroexportador” en el que representaba exclusivamente los intereses de las clases dominantes).
En la etapa de la economía primaria exportadora, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XIX, el Estado toma una posición decidida en el proceso, a través de la organización y la promoción de las inversiones en ferrocarriles e infraestructura y en el poblamiento de la zona pampeana. En ese periodo (1860-1930) el Estado integró al país en el sistema de división internacional del trabajo, organizó el sistema monetario en torno al patrón oro y una política arancelaria abierta a la importación de manufacturas. Se organizó el Estado de derecho liberal liderado por los sectores vinculados a la producción agropecuaria y a los intereses internacionales asociados a los grupos locales dominantes en ese sector dinámico.
En la nueva etapa, al asumir la industria, el papel protagónico del proceso de desarrollo, y la protección arancelaria y otras medidas de fomento, un rol central en la evolución de la economía, el Estado asumió responsabilidades mucho más complejas: “Entre ellas se incluye no sólo el nivel y la estructura de la protección arancelaria sino, también, la política de financiamiento de promoción del intercambio tecnológico, de precios relativos agroindustriales y otras cuestiones importantes.” (Peralta Ramos, Mónica. “Etapas de acumulación y alianzas de clases en la Argentina (1930-1970)”).
En el nivel global, los países capitalistas obtuvieron durante este periodo inmejorables ganancias y una notable mejoría económica. Por primera vez apareció un sistema de consumo masivo basado en el pleno empleo y en el aumento constante del poder adquisitivo con la cobertura social financiada por el incremento de los ingresos del Estado.
Finalmente, el “estado de bienestar” entró en crisis a fines de los ´60 y comienzo de los ´70. El equilibro vital de su funcionamiento se vio alterado por el aumento de la producción y la capacidad del mercado de absolverlo. Es decir, mucha oferta y poca demanda. A todo esto se le sumó la denominada “crisis del petróleo” de 1973, que generó una importante disminución de las ganancias de las empresas y paralelamente una disminución en el poder adquisitivo de los trabajadores. Las empresas privadas culparon al “estado de bienestar” por esto y comenzaron una nueva etapa, una nueva fase capitalista: “Tecnológica Financiera” con el neoliberalismo comandando política e ideológicamente el proceso.

viernes, 15 de junio de 2012

Peronismo


El Primer Gobierno de Perón 
(1946 – 1952) 
 El Primer Plan Quinquenal
El modelo económico iniciado en 1946 intentó dar respuestas a las demandas de los trabajadores y sectores de pequeños y medianos empresarios. Se trataba de un programa con el que el Estado planificaba la economía fijando los objetivos que se deseaban lograr en cinco años. Con ello procuró una mayor justicia social a partir de mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y alentar el desarrollo industrial, procuró una redistribución de la riqueza, elevando el poder adquisitivo de los trabajadores, aumentando el nivel de empleo y los salarios. Además incentivó con subsidios la actividad industrial, favoreciendo la creación de nuevas industrias y ampliando las ya existentes. Este modelo se basó en el aumento del consumo interno incentivado por las mejoras salariales otorgadas.
El Estado fue haciéndose cargo de tareas que antes correspondían al sector privado. Se nacionalizaron el Banco Central y los depósitos bancarios, se crea el IAPI (Instituto Argentino de Promoción para el Intercambio) que fijaba el precio de las exportaciones agrícolas, regulaba las importaciones y la producción nacional.

La Tercera Posición
En el Plano de las relaciones internacionales, el peronismo anunció la adopción de una política conocida como la Tercera Posición, con ella la Argentina pretendía tomar distancia de los dos bloques d poder, Estados Unidos y la U.R.S.S. Se plantea de este modo una política de no alineamiento internacional, basándose en la defensa de la soberanía política de nuestro país, Perón proponía un camino alternativo entre el capitalismo y el comunismo.

La Transformaciones Sociales
El objetivo prioritario del gobierno peronista fue modificar la distribución del ingreso para consolidar un nuevo orden social. Si bien algunos sectores empresarios se resistieron al aumento de salarios, en poco tiempo advirtieron el aumento en las ventas de sus productos y la ampliación del mercado interno, los bienes de uso doméstico y la industria textil registró un notable aumento en el consumo.
Además el mejoramiento económico posibilitó el acceso de amplios sectores sociales a lugares de veraneo, como Mar del Plata, que hasta esa época eran exclusividad de los grupos más acomodados de la sociedad argentina.
Desde el Estado se impulsó una amplia legislación social que contribuyó al mejoramiento de las condiciones de vida de los trabajadores, se estableció el control de los precios de los alquileres, se otorgaron nuevas viviendas y se mejoraron las inversiones en salud y educación.
En la política social del primer gobierno de Perón se destacó su esposa María Eva Duarte de Perón, quien desarrolló una intensa actividad pública y generó fuertes polémicas en la sociedad de la época, sus críticas a la “oligarquía”, a los “vendepatria”, la convirtieron en un personaje odiado por un sector de la sociedad, pero para los sectores más desprotegidos la transformó en “Evita”, la abanderada de los humildes. Había entonces, una valoración diferente y enfrentada de la política social del gobierno, para los que se habían beneficiado con la acción social era un elemento de dignificación, y para los opositores era una actitud demagógica para conformar a los más pobres y así ampliar la base del electorado del peronismo.
Desde la Fundación Eva Perón se realizaron numerosas obras sociales como la creación de hogares para niños y ancianos, la construcción de hospitales, viviendas populares y la entrega de bienes de consumo. Los fondos provenían de donaciones particulares y de una disposición del Poder Ejecutivo por la que dos veces al año debían efectuarse aportes obligatorios, que los patrones descontaban de los sueldos de sus empleados, esto generó una gran polémica por el carácter compulsivo del aporte.

Democracia de Masas

La llegada del peronismo al gobierno significó el advenimiento de nuevos sectores sociales a la escena política, las masas obreras se incorporaron plenamente a la vida política.
También pudieron participar por primera vez en la política nacional las mujeres, cuando en 1947 se consagró el derecho al voto femenino, esta medida impulsada por Eva Perón fue la culminación de una larga lucha que habían iniciado los socialistas a principios de siglo.
El sistema político argentino adquirió los rasgos propios de una sociedad de masas, la participación política abarcó íntegramente a todos los sectores de la sociedad y se realizó a través del voto y de organizaciones intermedias como los sindicatos, unidades básicas y asociaciones barriales. Asimismo las concentraciones públicas se constituyeron en una nueva forma de participación directa de los sectores populares.
Al mismo tiempo la sociedad argentina se dividió en dos bandos enfrentados: peronistas y antiperonistas. A pesar del triunfo electoral de 1946, la oposición no aceptó al nuevo movimiento como una fuerza política legítimamente democrática y la consideró como la representación local del autoritarismo nazifascista. El gobierno tampoco consideró como legítimos a los partidos de la oposición, los acusó de no comprender la revolución social y de conspirar contra los intereses del pueblo. Perón no dudó en utilizar la fuerza del estado reprimiendo y encarcelando a sus opositores. Ni Perón ni sus opositores reconocieron los espacios institucionales como ámbitos de negociación para la búsqueda de acuerdos.

El Estado y los Sindicatos
Los sindicatos se organizaron por rama industrial y se crearon las comisiones internas, integrados por delegados obreros representantes de las diferentes plantas industriales del país. Las comisiones internas por fábrica le permitieron al sindicalismo contar con un vínculo permanente con las bases obreras. A medida que aumentaba su nivel de representación y organización, su influencia sobre las políticas del Estado fue cada vez mayor. Sin embargo entre 1946 y 1949 se produjo una oleada de huelgas, que si bien estaban dirigidas contra los empresarios y no contra el gobierno, actuaron como presión para que el Estado atendiera las demandas salariales. El Peronismo propició la realización de convenciones colectivas de trabajo en las que obreros y empresarios discutían salarios y condiciones laborales.

La oposición de los sectores medios
La actitud de los sectores medios con el peronismo fue de permanente hostilidad. Las causas pueden buscarse en las pautas culturales impuestas por el peronismo. Los sectores medios compuestos en su mayoría por los hijos de inmigrantes, que habían ascendido socialmente, profesionales o comerciantes, percibían que las mejoras sociales y económicas de la época eran el resultado de una política demagógica y facilista del gobierno y veían con recelo el ascenso social de los sectores más humildes. Amplios sectores de empleados públicos y profesionales sintieron al Estado peronista como una presencia agobiante. El uso obligatorio de distintivos partidarios, la propaganda oficial, la afiliación compulsiva y la monumentalidad de los actos públicos, provocaron un fuerte rechazo.

La Política Universitaria
La Universidad, bajo los gobiernos peronistas, fue conducida por grupos de profesionales pertenecientes al nacionalismo católico, opositores a la Reforma de 1918. Esto generó un fuerte rechazo, este fue otro factor de oposición entre los sectores medios, de donde provenía la mayoría de los estudiantes. El movimiento estudiantil, organizado en la FUA (Federación Universitaria Argentina) controlada por radicales y socialistas, reafirmó su antiperonismo. El Gobierno alentó la oficialista CGU (Confederación General Universitaria.
La política educativa del peronismo, además de generar una fuerte oposición, también provocó un cambio en la composición social del estudiantado, por primera vez llegaban a las Universidades los hijos de los obreros. Esta política de ampliación de la base social educativa se reflejó también en la creación de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), conocida como la universidad obrera.
La Reforma Constitucional y las Elecciones de 1951
Una de las reformas políticas más importantes de la época fue la sanción de una nueva Constitución Nacional en 1949, en ella se incorporaban los derechos sociales conquistados por el movimiento obrero y la legalización de los cambios económicos, especialmente la política de nacionalizaciones del comercio exterior, de los combustibles y del transporte. En el orden político se instauró la reelección presidencial y el voto directo en los comicios nacionales. La oposición consideraba que era el resultado del afán personalista de Perón deseoso de lograr la reelección presidencial. Además los socialistas se quejaron porque no figuraba el derecho de huelga y los conservadores denunciaron el perfil presidencialista de la reforma. Esta finalmente fue aprobada y tuvo vigencia hasta la caída de Perón en 1955.
A principios de 1951 el gobierno anunció la convocatoria a elecciones nacionales. El Partido Peronista se presentaba como seguro triunfador, sin embargo Perón debió resolver diversos problemas: una intentona golpista, la oposición desde el Ejército de que Eva Perón fuera vicepresidente y las agudas dificultades económicas que se avecinaban.
Crisis económica de 1952 y la Reelección de Perón
El modelo económico y redistributivo comenzó a tener dificultades que se fueron agravando. La fase expansiva del proceso de sustitución de importaciones se detuvo debido a varios factores, los ingresos de divisas provenientes de las exportaciones disminuyeron porque fueron menores las ventas debido a la pérdida de mercados (EE.UU. desplazó a la Argentina de algunos mercados europeos), también disminuyó el volumen de los productos exportables por malas cosechas y liquidación de hacienda por sequía, como consecuencia se restringieron las importaciones, decayó la producción industrial y se generó inflación. En este contexto económico recesivo e inflacionario se agudizaron las tenciones sociales, la burguesía agraria no estaba dispuesta a aumentar las inversiones para mejorar los niveles de producción de bienes exportables, los trabajadores procuraron defender el nivel de sus ingresos, se produjeron numerosas huelgas y los empresarios, que veían reducidos sus beneficios se resistieron a otorgar aumentos salariales.
A pesar de las dificultades económicas Perón obtuvo un triunfo arrollador en las elecciones, su fórmula obtuvo el 62% de los votos frente al 32% de la U.C.R. encabezada por Balbín, el resto de los partidos (socialistas, comunistas y demócratas) sumaron el 4%. El Peronismo inaugura un nuevo período presidencial, al poco tiempo, el 26 de julio de 1952, falleció luego de una larga enfermedad Eva Perón, para la mayoría de los trabajadores se convertiría en el símbolo de las conquistas sociales conseguidas.
El Segundo Plan Quinquenal
Con el Segundo Plan Quinquenal la estrategia consistía en impulsar el desarrollo agrario, incrementar la industria de base, en especial la de bienes de capital y combustible y modificar la ley de Inversiones Extranjeras, favoreciendo la entrada de capitales del exterior. Estos cambios generaron debates dentro del peronismo. Los empresarios se mostraron satisfechos, el movimiento obrero, si bien continuó respaldando a Perón, comenzó a tomar distancia de algunas decisiones del gobierno.
El gobierno impulsó acuerdos con compañías extranjeras para la explotación de petróleo en nuestro país, intentó firmar con contrato con una empresa norteamericana, pero este no fue aprobado por el Congreso, allí se encontró con la oposición de radicales y de un sector de la bancada peronista.
El Derrocamiento de Perón (1955)
Además de la crisis económica, durante el segundo gobierno de Perón se agravaron los problemas políticos. Los partidos políticos opositores centraron sus críticas en las medidas económicas, la Iglesia se fue distanciando y hacia 1954 pasó a integrar el bloque antiperonista, medidas como la sanción del divorcio vincular, la eliminación de las discriminaciones entre los llamados hijos legítimos e ilegítimos, un decreto eliminando la educación religiosa en las escuelas públicas, así como dejar sin efecto los aportes del Estado a la enseñanza privada religiosa, culminaron en violentos enfrentamientos.
A comienzos de 1955 la actividad conspirativa de los sectores liberales y nacionalistas católicos dentro de las Fuerzas Armadas se habían incrementado. Estos grupos contaron con el apoyo de amplios sectores políticos (radicales, conservadores y socialistas), se produjeron levantamientos contra el gobierno, a partir de estos hechos se inició la cuenta regresiva para Perón, el bloque antiperonista se había ampliado y consolidado, solo lo sostenía la clase obrera.
El 16 de setiembre de 1955un nuevo alzamiento militar encabezado por Lonardi, Aramburu e Isaac Rojas, que se autodenominó “Revolución Libertadora”, destituyó a Perón. En las décadas siguientes el peronismo sería proscripto.

jueves, 3 de mayo de 2012

El Tercer Mundo



Proceso de Descolonización

La descolonización constituye el proceso histórico por el que las colonias de Asia y de África alcanzan la independencia política tras la Segunda Guerra Mundial, durante los años centrales del siglo XX, y supone la desaparición de los imperios coloniales occidentales constituidos en la época de la expansión colonial europea. Tras la Segunda Guerra Mundial, en la inmediata posguerra comienza a desarrollarse y actuar un conjunto de fuerzas y factores, que constituyen las causas y fundamentos de la descolonización en la época actual, influyendo directamente en el origen y aceleración del proceso, y que crean una situación propicia para su iniciación.
La lucha anticolonial se vio favorecida por la debilidad militar y económica de las potencias colonialistas al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Las potencias priorizaron la reconstrucción de sus economías en el área metropolitana.
Los pueblos afroasiáticos colonizados; fueron adquiriendo conciencia de su situación y organizaron su resistencia contra la dependencia colonial, manifestada desde la hostilidad de las poblaciones ante el predominio europeo hasta la organización de movimientos de lucha antioccidentales, con la formación de partidos nacionalistas de acción política a favor de la independencia.
La lucha anticolonial no se llevó delante de la misma forma en todos los países. En algunos el conflicto se resolvió de manera violenta, al cabo de una guerra, como en Indochina o Argelia, mientras que en otros no se generalizó el uso de las armas, como en la India.
La evolución de las ideas y de la conciencia internacional que se fueron mostrando opuestos a los abusos del colonialismo, contribuyó también de manera decisiva en la iniciación de este proceso. Existe el pensamiento occidental una tradición anticolonialista, manteniendo una común actitud crítica hacia el colonialismo en amplios sectores públicos.
El vínculo colonial desapareció en el plano político, pero no en el económico. En algunas ex colonias, las metrópolis conservaron sus influencias gracias a que lograron que algunas colonias se dividieran en varios estados en el momento de independizarse y además las economías de los nuevos Estados independientes eran muy débiles, no tenían desarrollo industrial, siguieron necesitando del aporte de capitales de los países centrales.
Además de los dos polos que llevaban al mundo a una confrontación Este-Oeste, había surgido una nueva realidad: los Países del Tercer Mundo. Su lucha por construir un espacio propio, independientemente de las dos alianzas militares, tuvo como resultado la formación del movimiento de los Países no Alineados. A este movimiento se sumaron los países de América Latina, que se habían independizado un siglo antes pero que compartían con asiáticos y africanos los problemas de la pobreza y la falta de desarrollo industrial.




“Tercer Mundo”

El término Tercer Mundo fue acuñado en los años cincuenta para referirse a los países de Asia, África y América Latina poco avanzados tecnológicamente, con economía dependiente de la exportación de productos agrícolas y materias primas, altas tasas de analfabetismo, crecimiento demográfico galopante y gran inestabilidad política.
Estos países, muchos de ellos recientemente independizados de las potencias coloniales europeas, se articularon políticamente en la Conferencia de Bandung en 1955 y en el movimiento de países alineados. El Tercer Mundo de los países no alineados se distinguía así del Primer Mundo de naciones desarrolladas capitalistas y el Segundo Mundo alineado en torno a la URSS.
Aunque este término se sigue utilizando para designar a los países subdesarrollados, el concepto de Tercer Mundo se ha ido vaciando de contenido en un doble sentido. En el político, al desaparecer el bloque soviético, en el económico, al emerger países industrializados nuevos como Taiwan o Corea del Sur y los países petrolíferos de Oriente Medio.
Indicadores del  Subdesarrollo
Los indicadores que caracterizan a los países subdesarrollados, o en vías de desarrollo, como se ha preferido decir empleando una expresión más esperanzadora, son:
a) Baja renta por habitante. De la ínfima producción de estos países correspondería a cada habitante, en un teórico reparto igualitario, una cantidad mínima de bienes. Se dice que en el diálogo Norte-Sur las diferencias entre ricos y pobres se hacen cada vez mayores. ¿Es sólo un dicho o responde a un fenómeno real?
En 1980 en el primer puesto de la tabla de los países figuraba Emiratos Árabes Unidos con 30.000 dólares de renta per cápita, y Bhután en el último con 80 dólares. En 1997 Luxemburgo figuraba como país más rico con 37.000 dólares y Mauritania como uno de los más pobres. Estas cifras nos permiten llegar a tres conclusiones: las diferencias entre países ricos y pobres son abismales; esas diferencias no dejan de aumentar; algunos países pobres, como Mauritania entre otros, han visto empeorar gravemente su situación en los últimos años.
b) Subalimentación. Ingestión alimentaria inferior a las 2.000 calorías diarias y ausencia de proteínas y otros nutrientes en la dieta, lo que provoca problemas para el crecimiento de los niños. Intermitentemente, al compás de los vaivenes meteorológicos, hambrunas que diezman la población.
c) Alto crecimiento demográfico, provocado por la elevada natalidad, superior al 2% anual.
d) Escasa densidad de las infraestructuras. Inexistencia de una red de transportes moderna, de organización estadística, etc.
e) Predominio del sector agrícola, sin mecanización ni modernización de los sistemas de cultivos. Consecuencias: dependencia de las condiciones naturales; elevado empleo de mano de obra, que alcanza hasta el 50% de la población activa; trabajo precoz de los niños en labores agrarias, con perjuicio de su educación.
f) Industrialización mínima. Habitualmente de tipo extractivo (minas) o que exige empleo abundante de mano de obra. Dependencia del exterior, en cuanto a la tecnología y la comercialización de los productos.
g) Altas tasas de analfabetismo. Lacra prácticamente extinguida en los países occidentales, en algunos países del Tercer Mundo aún persisten índices que impiden cualquier programa de desarrollo. En Asia el 73% de Nepal y el 62% de Bangla Desh y Pakistán; en África el 86% de Níger, 69% de Sierra Leona, representan algunos de los casos más graves. En Mauritania el 62% de analfabetos ha podido ser uno de los factores en el empobrecimiento que hemos apuntado.
h) Carencia de cuadros dirigentes en la Administración y de técnicos en la producción.


“Teoría de la Dependencia Latinoamericana”
Se llama "teoría de la dependencia" a un conjunto de teorías y modelos que tratan de explicar las dificultades que encuentran algunos países para el despegue y el desarrollo económico. Surgieron en los años sesenta. Inicialmente se dirigieron al entorno latinoamericano aunque posteriormente fueron generalizadas por economistas neo-marxistas entre los que destacó Samir Amin, asociándolo al concepto de desarrollo desigual y combinado.
La dependencia económica es una situación en la que la producción y riqueza de algunos países está condicionada por el desarrollo y condiciones coyunturales de otros países a los cuales quedan sometidas. El modelo "centro-periferia" describe la relación entre la economía central, autosuficiente y próspera, y las economías periféricas, aisladas entre sí, débiles y poco competitivas. Frente a la idea clásica de que el comercio internacional beneficia a todos los participantes, estos modelos propugnan que sólo las economías centrales son las que se benefician.
Los mecanismos mediante los que el comercio internacional agrava la pobreza de los países periféricos son diversos:
·         La especialización internacional asigna a las economías periféricas el papel de productores-exportadores de materias primas y productos agrícolas y consumidores-importadores de productos industriales y tecnológicamente avanzados.
·         La monopolización de las economías centrales permite que los desarrollos tecnológicos se traduzcan en aumentos salariales y de precios mientras que en la periferia se traducen en disminuciones de precios.
·         La expansión económica tiene efectos diferentes sobre la demanda de productos industriales y la de productos agrícolas ya que su elasticidad respecto a las rentas es diferente. Cuando los países de la periferia crecen económicamente sus importaciones tienden a aumentar más rápidamente que sus exportaciones.
 Como consecuencia de estas ideas, los países latinoamericanos aplicaron una estrategia de desarrollo basada en el proteccionismo comercial y la substitución de las importaciones. A la vez, los bancos centrales latinoamericanos se esforzaron sobrevalorar sus propias monedas para abaratar sus importaciones de tecnología. La estrategia funcionó satisfactoriamente durante la década de los setenta en la que se produjo un crecimiento generalizado del precio de las materias primas en los mercados internacionales que influyó muy negativamente en las economías "centrales". Pero finalmente, la contracción de la demanda internacional y el aumento de los tipos de interés desembocó en la década de los ochenta en la crisis de la deuda externa lo que exigió profundas modificaciones en la estrategia de desarrollo.

miércoles, 28 de marzo de 2012

La Revolución China

China: La revolución socialista de Mao Tsé-tung
Durante el siglo XIX, el imperio chino fue un mercado codiciado por las potencias europeas, y más tarde por el Japón y los Estados Unidos. Aunque China no fue colonizada, las luchas sociales y políticas que se produjeron estuvieron relacionadas con la intervención de las potencias extranjeras. Al concluir esas luchas China se convirtió en un Estado socialista de gran influencia entre los países del Tercer Mundo.
El proceso histórico se inició en 1911 cuando una rebelión intentó reemplazar el antiguo imperio por una república, pero no logró consolidarse debido al poder económico y militar que tenían los grandes terratenientes que se negaban a aceptar un gobierno centralizado. China tenía una sociedad mayoritariamente rural,  escasa industrialización y débil urbanización.
En 1923 se impuso un gobierno que unificó el país con el apoyo de dos fuerzas:
·         Los nacionalistas del Kuomintang, Partido Nacional del Pueblo, dirigido por Chiang Kai-shek.
·         Los comunistas, liderados por Mao Tsé-tung
La alianza duró poco, el Kuomintang, apoyados por sectores medios y burgueses, era partidario de “occidentalizar” China. Los comunistas en cambio proponían transformaciones sociales y económicas profundas, tales como repartir los latifundios entre los campesinos sin tierra. En 1927 el general Chiang Kai-shek, apoyado por los terratenientes y por Estados Unidos, expulsó a los comunistas del gobierno e instauró una dictadura militar.
El Partido Comunista Chino inició una activa campaña en las zonas rurales y movilizó a los campesinos contra las tropas del gobierno, ocupando las tierras de los grandes latifundistas. Así lograron simultáneamente organizar el Ejército Rojo para enfrentar al Kuomintang y repartir las tierras entre los campesinos.
El gobierno desplegó sus tropas sobre los territorios controlados por los comunistas. Frente a esta ofensiva en 1934, 100.000 personas, seguidores de Mao iniciaron una marcha, llamada la “Larga Marcha” hacia el norte del país, recorrieron 9.600 km., luchando permanentemente con las fuerzas del Kuomintang, en octubre de 1935 Mao y unos 8.000 sobrevivientes instalaron su cuartel general en la región de Yenán, donde organizaron una república de carácter socialista.
Entre 1937 y 1945, la invasión japonesa detuvo la guerra civil. Las fuerzas del Kuomintang y las del Partido Comunista se aliaron contra el enemigo exterior. Cuando el fin de la Segunda Guerra Mundial marcó el fin de la guerra con Japón, la lucha se reanudó.
En la región que estaba bajo el mando de Chian Kai-shek, la situación de pobreza de la población se agravaba. La ayuda financiera de los Estados Unidos (dinero, armas y medicamentos) para evitar el “avance comunista”, no era suficiente, se generalizaba la corrupción, el gobierno se desacreditó y la crisis se profundizó.
Este deterioro fortaleció la posición de los comunistas liderados por Mao, quienes aparecieron como los únicos que habían enfrentado al enemigo japonés, sin asistencia exterior, y favoreció la difusión de sus propuestas de cambios revolucionarios para mejorar las condiciones de vida de los campesinos. Mao logró articular ideas nacionalistas con una propuesta de cambio social.
En 1949, el Ejército Rojo logró controlar todo el territorio del país y proclamo la creación de la República Popular China. En el plano económico las primeras acciones fueron la extensión de la reforma agraria en todo el país, la nacionalización de la industria de capital extranjero y la elaboración de un Plan Quinquenal para desarrollar la industria pesada.
En 1958, Mao impulsó la política llamada del “Gran Salto Adelante”, con el propósito de lograr el aumento de la producción agrícola e industrial, avanzó hacia la completa colectivización del campo, fueron eliminadas las cooperativas y toda otra forma de propiedad privada, y movilizó a la población comprometiéndola en la organización de “comunas” que debían alcanzar el autoabastecimiento. La experiencia fracasó por dos años de malas cosechas y la precariedad tecnológica e industrial.
A pesar de las dificultades que enfrentó, después de la Segunda Guerra Mundial, el Estado socialista chino se convirtió en una de las grandes potencias del mundo, su enorme peso demográfico lo convirtió en la principal potencia militar de Oriente.
Desde comienzos de la década de 1960, los dirigentes del Partido Comunista Chino discutieron sobre la orientación económica y política que debía seguir el socialismo en China. Mao pretendía profundizar la colectivización rural y la eliminación de todas las diferencias sociales, advertía que se había consolidado un sector de burócratas del Partido Comunista que tenía privilegios y abusaba del poder político, a los que acusó de “aburguesar” el Partido. Las ideas de Mao fueron resistidas. La lucha ideológica entre maoístas y jerarcas del Partido Comunista estalló en 1966, los partidarios de Mao (ejército, universidades y comunas agrícolas) lanzaron una campaña de debates y movilización para expulsar del Partido a los dirigentes que “seguían el camino capitalista”, la sociedad vivió entonces la llamada “Revolución Cultural”.
Ante la generalización del caos social, Mao moderó sus propuestas y, luego de reafirmar su liderazgo y de purgar a los burócratas, logró estabilizar la situación política.
En 1976, luego de la muerte de Mao, retomó el poder la línea “pragmática”, entonces se inició un proceso de ‘desmaoización’, que incluyó la limitación de las expresiones opositoras y la introducción de reformas económicas orientadas a la producción capitalista, abierta al as inversiones de capital extranjero.



martes, 27 de marzo de 2012

La expansión de las empresas multinacionales


El “Plan Marshall”
Finalizada la guerra, Europa quedó con su aparato productivo semidestruido, sin materias primas, endeudada con los Estados Unidos y con los países derrotados obligados a pagar indemnizaciones de guerra. Las vías para salir de la crisis eran dos:
  •      seguir el modelo soviético: rápida recuperación sobre la base de una industria planificada por el Estado y la reducción del consumo.
  •        promover el desarrollo industrial de tipo capitalista: para lo cual era necesaria una fuerte inversión de capitales que solo Estados Unidos podía proveer.

Los países del este europeo siguieron el camino soviético, mientras que los de occidente mantuvieron su economía capitalista a partir de la implementación del Programa de Reconstrucción Europea, conocido como “Plan Marshall”. Puesto en marcha en junio de 1947 estuvo destinado a promover la recuperación económica europea a través de préstamos a bajo interés para la industria.
La asistencia de Estados Unidos tuvo objetivos políticos y económicos: detener el posible avance del comunismo y recuperar Europa como un mercado en el cual colocar su producción. 
El Plan fue aceptado por dieciséis países, para 1952 la producción industrial de Europa Occidental era un 35% superior a la de antes de la guerra.  No obstante, algunos sectores políticos de izquierda criticaron el plan de asistencia financiera por considerarlo como parte de una política de “expansión imperialista”. 

La expansión económica capitalista
A partir de la posguerra la mayoría de los países capitalistas industrializados vivieron una fuerte expansión económica. La industria estadounidense mantuvo el ritmo de crecimiento experimentado  desde la Segunda Guerra Mundial, mientras que los países industrializados de Europa Occidental y Japón reconstruyeron sus economías e incrementaron los niveles de producción e inversión.
No obstante, las poblaciones de los países de Asia, África y América Latina no gozaron de los beneficios de la expansión económica. Se fue estableciendo una brecha cada vez mayor entre la prosperidad de los países del “primer mundo” y la realidad social de pobreza y marginación de los habitantes de los países periféricos del “tercer mundo”.
La expansión económica capitalista se basó en la consolidación de empresas transnacionales que controlaron la producción y el intercambio comercial en forma monopólica. Estas grandes corporaciones de capitales estadounidenses en su mayoría, expandieron sus negocios hacia todos los continentes a través de “filiales”. Las principales inversiones de estas empresas se localizaron en los sectores automotriz, petrolero y bancario.
Al mismo tiempo la actividad industrial se orientó hacia la producción en gran escala de bienes y servicios  destinados al consumo de masas, por ejemplo en las sociedades industrializadas se incrementó la demanda de automóviles, bicicletas, indumentaria, electrodomésticos, etc., la propaganda de la época intentaba asociar la imagen de la felicidad con la adquisición de artículos para el confort hogareño.